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De
todos es sabido, y así lo ha certificado
científicamente la historia, que la
Revolución Bolchevique de 1.917, puso en
práctica el socialismo en lo que se llamó
posteriormente la U.R.S.S., extendido a
multitud de naciones. La teórica socialista
implicaba el favor de los más
desfavorecidos, marginados por el capital, y
el ascenso de la clase obrera al aparato
estatal. La práctica, por el contrario, fue
la dominación de la voluntad humana a través
del Estado y por todos los medios al alcance
del mismo, llegando al totalitarismo más
radical, cuyo mayor exponente fue el
genocidio protagonizado por Stalin. |
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Hoy día, las cosas han cambiado. Pero aunque
las palabras morfológicamente signifiquen
otras cosas, los conceptos socialistas son
los mismos: el dominar la voluntad humana a
través de un Estado Socialista que, amparado
en la democracia, legisla totalitariamente,
domina los medios de comunicación social y,
por tanto, lleva a cabo acciones cuyos
sujetos directos son cada uno de los
españoles, cada individuo. El concepto
“Familia” con ellos desaparece y sólo
importa la individualidad personal. Así
intervendrán desde el Estado en la educación
de los niños, de los bachilleres, de los
universitarios, legislarán para favorecer
comportamientos personales controlados
mediante ley con las uniones civiles
homosexuales, entrega gratuita de
preservativos, favoreciendo el aborto, la
píldora del día después, los botellones, la
promiscuidad sexual sin límites, e, incluso,
regulando la apostasía de las religiones
etc.
Todo va encaminado al “control estatal de la
voluntad del ciudadano” incluido en la
consigna mediante la que el individuo
permanece en una ignorancia que tiende a
anularlo, vaciarlo de todo el contenido. Lo
que sucede también con otros cuerpos
sociales como sindicatos, Iglesias diversas,
Universidades públicas, O.N.G.,
cinematografía subvencionada, editoriales
etc. Por lo menos, eso tenemos claro los
carlistas desde nuestras vivencias a lo
largo del siglo XX hasta la actualidad.
En
la Segunda República de España, la consigna
era “repetir la mentira mil veces hasta
hacerla verdad”. En el Siglo XXI, el
socialismo español, está volviendo a caer en
la tentación del socialismo bolchevique de
1.917 y republicano de 1931.
PUBLICADO POR DIARIO EXTREMADURA AL DIA (06/05/2006),
DIARIO SIGLO XXI (06/05/2006) |